Vale, esta bien, lo reconozco.
A veces me cuesta mucho aceptar la vida que llevo no es lo perfecta que la soñé cuando era niña...
Como al adolescente al que le parece una "mariconada" usar paraguas (los adolescentes son así, y a menudo solo se puede esperar a que crezcan) y se empeña en decirle a su madre que no se moja aunque esté cayendo un chaparrón.
Y me pregunto donde van quedando mis sueños. Y si voy a tener coraje (tiempo seguro que sí) para alcanzarlos...
Siempre he querido aparentar ser fuerte. Y la inseguridad, y la debilidad son como madera en el agua. Cuando uno ya no es capaz de seguir hundiéndolos, flotan hasta hacerse taaaan evidentes....
Que demonios. Que les den. Que pasa si soy insegura y débil, a veces?
Bienvenida sea la belleza de la imperfección humana, me digo...
Y en estas ocasiones tengo la impresión de dar pasos de gigante hacia la adultez emocional...
Algún día (lo sé) se desarrollará todo el potencial que llevo dentro.
Con su imperfección incluida.