Sonaba Joni Mitchell en la radio del autobús.
A través del cristal iba viendo desaparecer la ciudad, aún dormida.
Tiempo, movimiento.
Que rápido pasan los buenos momentos.
Tenía que haberte dicho que no aguanto vivir separada de tí por más tiempo.
Tenía que haberme quedado. Haber dejado toda la nada que me atrapa lejos de tí. Y haberme quedado.
O tenía que haberte hecho venir conmigo.
Lo que sea para no seguir sintiendo el vacío de no tenerte cerca.
Y aún así, a pesar de todo, sonreiré.
Porque dicen que amar es la alegría de saber que el otro existe.
Y que existes, te lo aseguro: lo pienso, lo siento, lo sé a cada instante.