[Texto de una noche de verano (26 de agosto de 2004), que por fin estoy preparada para compartir]
En el fondo soy la misma de siempre. Con las mismas cosas.
No. He cambiado. Soy distinta. Evolución. Madurez.
No puedo contar lo vivido. ¿Cómo transmitirlo? ¿Lo siento aun?
¿Quiero contarlo? ¿Para qué? Lo perderé si no lo cuento.
No. No sabes como me siento. No me juzgues.
Sentir. Vida interior. Profundidad. Y no sé transmitirla.
Misterio. Rodeo mi vida de misterio.
Así no tengo porqué contar. Y parece que hay mucho detrás.
¿Por qué? ¿Grandes retos? ¿Grandes planes? ¿Quién?
Poco a poco, con tranquilidad. Todo poco a poco.
No es grato, muchas veces, regresar.
Noche. Confidencias. Deseo de contar algo importante al otro.
Necesidad de contar algo especial, de sentirme especial, de ser especial.
¿Especial? Individuo único.
Ser una más.
Noche fría, luna creciente.
Soledad, silencio. Demasiado tráfico, ruidos.
Olor a pintura reciente, en los pasos de peatones.