Hoy se me plantea un pequeño dilema (de los que no tienen mayor importancia, porque de ellos no depende el mundo, ni nada que se le parezca, pero que me ocupa la cabeza, al menos por un rato).
Estaba cenando tranquilamente con unos amigos, y uno de ellos (informático), hablaba de unos dominios que ha adquirido recientemente, y contaba que en uno de ellos ha creado un blog. Eso ha provocado (de forma inconsciente pero muy efectiva) que le prestara toda mi atención. Ha debido notarlo, porque se ha girado hacia mí, y me ha preguntado: "¿Sabes lo que es eso (un blog)?"
Error. Error.... Se ha abierto la escotilla... Capitán, perdemos presión... ¡¡¡Vamos a chocar!!!
Vale. Ha vuelto a pasar. Una vez más, se ha accionado misteriosamente ese mecanismo por el cual, las palabras han salido por mi boca sin ni siquiera pasar por mi cerebro.
"Claro que lo sé. Yo tengo (já, como si me perteneciera esto) uno (un blog)". Y sonrisa de felicidad.
E inmediatamente, he caído en la cuenta de la tontería tan grande que decir eso representaba.
Porque claro. Él, y los demás presentes han sentido curiosidad (porque no tenían noticia alguna hasta ahora), y han empezado a hacer preguntas.
Si es que va a tener razón Susana (y copio textualmente porque me gusta mucho su definición): "El objetivo de las bitácoras, o blogs, o como las llamamemos, puede ser el contar a gritos tu vida, o explicar qué has encontrado por internet, o quien te gusta y quien no. Desahogarse. Que bien pudiera ser sinónimo de no ahogarse, de salir a flote, de decir a los demás que tienes voz y rostro. Que tus manos sirven para algo... Pero también el objetivo de esto puede ser fardar ante los colegas diciendo, mira que "cool" soy. (Y que tonto, además!)"
Y ahora estoy en ese punto en el que no sé si hacer realidad la profecía de la ultima línea de la cita, y ser una "cool idiota" dándole la dirección de este blog a mi amigo, para que pueda leerlo (pero por favor, si lo mejor que tiene este blog son los links a otros...). O si sería mejor callarme y seguir en mi anonimato tímido y libre de escribir lo que quiera (sin tener miedo a desnudar mis sentimientos, sin miedo a las opiniones de lo que más me conocen).
Y cuando he empezado a escribir este post sentía aún ese cosquilleo de quien desea ser descubierto, y estaba yo decidida a contárselo. Pero ahora (en esta última línea), creo que es mejor no hacerlo. A ver cuanto tardo en cambiar de opinión.