Amigo extranjero (pero que habla estupendamente nuestro idioma), al que no veo desde hace tiempo: "Bueno, y ¿que tal? ¿Qué hay de nuevo? ¿Qué te cuentas?"
La Menda (cariñoso y arcaico autoapelativo): "Bien, bien. Ya sabes, lo de siempre, normal..."
Amigo extranjero: "Jo, que adultos somos ya... envueltos en la rutina diaria."
La Menda: ¿...? Vaya, menuda frase lapidaria, ¿no?
Amigo extranjero: ¿Lapidaria?
La Menda: Sí, ya sabes. Solemne, profunda. De las que podrían escribirse en una lápida, en una tumba...
Amigo extranjero: ¿En una tumba? :-S Que morboso, ¿no?
La Menda: Morbosa, ¿yo...? Eres tú el que nos ha llamado adultos rutinarios.