Estoy confusa. Llevo un par de días tratando de encontrar la palabra que defina mi estado de ánimo actual, y creo ya la tengo: confusa.
Por fín tengo trabajo.
Sí, la entrevista del otro día fue mejor de lo que yo esperaba, y el trabajo es mío.
Y ahora, despues de la alegría inicial, se ha instalado la confusión.
Me pregunto qué hacer ahora que alcancé mi sueño.
Y, más aún. Porqué ahora que ya me he hecho a la idea, no estoy en un estado permanente de felicidad desenfrenada, esa que iba a llegar cuando lo consiguiera, y por la que valían la pena tantos esfuerzos y sacrificios.
¿Tendrá algo que ver el hecho de que el comienzo de "mi gran carrera profesional" exige muchas concesiones personales? Es en este instante cuando dudo de haber deseado lo correcto.
Supongo que el tiempo lo dirá.