Teníamos una cita para jugar al basket (y llegábamos tarde para variar). Habíamos estado comprando, y queríamos dejar las bolsas en lugar seguro, ponernos los “chándales” a velocidad relámpago cual superhéroes y salir corriendo de nuevo.
Y cuando ya estábamos llegando a casa, de pronto la policía le dice a nuestro taxista que no puede pasar. Así que nos deja donde puede. Nos bajamos y comenzamos a caminar… sobre el puente de la autopista que viene del aeropuerto. Nos damos cuenta de que han despejado todo de coches, y de que incluso prohíben a la gente pasar sobre el puente.
Que ocurre? Y de pronto descubrimos la respuesta. Por la autopista, debajo del puente, del aeropuerto, se acerca un gran convoy de limusinas, coches negros blindados, en fila, algunos con pequeñas banderas americanas, con sus barras y estrellas ondeando al viento.
Es Bush? (hemos oído que anda de gira por Asia y que tenia planeada una visita a China en breve…).
No, más peliculero aun: es el Gobernador Schwarzenegger, que viene a hacer promoción de su querida California.
Lo divertido que hubiera sido que se asomara por el techo solar de una de aquellas limusinas, en plan Terminator , bazooka en mano, a lanzar nueces (de California) a diestro y siniestro, cual Rey Mago con los caramelos en pleno desfile.
Pero hubo que conformarse con el paseito.