Como la canción de la famosa serie "Friends": no importa cuan difícil haya sido el día, la semana, el mes o el año.
Apago el ordenador en mi mesa de despachito, me levanto, me pongo el abrigo y la bufanda, camino hacia los ascensores para salir de la oficina… me pongo los cascos de mi mp3 (el que me han regalado estas navidades) en las orejas, lo enciendo: música a tope... Mientras, el ascensor desciende.
Salgo a la calle, siento el frío en mi cara mientras algo animado resuena en mi cabeza…
Y justo en ese momento, sonrío.
Da igual si he tenido un día complicado, si estoy saliendo a las tantas porque tuve que quedarme acabando algo, si perdí el trabajo de días porque se lo tragó el ordenador.
El caso es que estoy saliendo por fín del trabajo, camino de casa, con mi música, y ya solo tengo ganas de ponerme a cantar. Y por un instante me siento feliz. ío