Una de las cosas mas duras cuando el trabajo se acumula, las horas de trabajo se multiplican, las prisas por acabar crecen, las horas de sueño disminuyen, y el estres lo domina todo un poco, es ver como el rendimiento mental puede descender por momentos a niveles insospechados...
Y empiezas a tener pequeños despistes, a hacer cosas propias de una persona con Alzheimer, y te mueves como un sonambulo de aqui para alla...
Algunos ejemplos vergonzosos acaecidos esta semana:
- en plena reunion a ultima hora del dia, compañero chino explicandome en ingles un error en un plano. Abrir la boca para contestarle, y hablar primero en español ("vale"), luego en frances ("euhhh, j'veux dire") , despues en una especie de chino ("okeila"), y finalmente en ingles ("i am agree..."
) Imprezionante, vamos.
- salir de la ducha, empezar a darme crema hidratante por todo el cuerpo (clima seco de Pekin obliga), y cuando ya estoy acabando, sentir un olor peculiar, reaccionar, mirar el bote, ver que lo que llevo echandome por encima un buen rato es en realidad crema desmaquillante... volver a la ducha.
- ir a servirme un cafe en la maquina de expresos de la mini-cafeteria de la empresa... y añadirle un par de chucharadas de hojas de te en lugar de azucar. Combinacion explosiva!
Y asi unas cuantas mas, pero no sigo que a ver si alguno va a pensar que estoy
.