Tras un largo y silencioso descanso (sí, ya lo sé, mas que un puente, esto empezaba a parecer un anillo de Saturno...), heme aquí de nuevo.
Lo cierto, seré sincera, es que había perdido en buena parte las ganas de escribir. Me sentía, como decimos en uno mas de esos abusos de lenguaje que cometemos, un poco depre (desanimadilla, melancólica, inapetente, abúlica).
Las vacacioncillas de Navidad, me han sentado no bien, sino, digámoslo así "que te cagas". Se me han quedado, como siempre, cortas. Aunque sé que decir esto está de más. Algunos no han tenido mi suerte.
Necesitaba algo así. No sólo descansar y dormir (no lo he hecho demasiado), casi tampoco era cuestión de desconectar (buena falta me hacía, por otro lado): lo que en realidad me ha sentado genial ha sido "de-desensibilizarme" un poco (toma palabro!). Es difícil de explicar. Me siento ahora mucho mas esponjada, más alegre, como empezando una etapa más del presente, menos del pasado, menos del futuro. Me siento más persona. Con más ganas de aprender cosas nuevas. Y de alegrarme y alegrar a otros más la vida.
Pero no vendamos demasiado pronto la piel del oso, ni descubramos demasiado pronto unas cartas que el juego del regreso a la rutina pueda ridiculizar o invalidar.
Esperemos a ver que frutos dan estas nuevas sensaciones. Este estado. Sin agobios (si por fin no dan lugar a nada, al menos habrán dejado buen sabor estos días).
Supongo que no entenderán nada de todo esto. No importa. Discúlpenme, porque necesitaba escribirlo. Gracias por comprenderlo.
En cualquier caso, por aquí nos iremos viendo. De nuevo. Si no se cansan ya de una vez de tanto rollo. Porque regresamos otra vez. Esta con 26 (años). Recientitos...