La fiesta de la hija pródiga

Enlace permanente 18.07.07 15:56

Después de casi un mes sin escribir aquí, paso saludando, tratando de que no se note demasiado el sentimiento de culpa por el abandono...

La vida ha seguido sucediendo, sin más. Probablemente han ido ocurriendo cosas, algunas hasta podían haber merecido ser escritas, contadas aquí.

Como decía mi abuelo, más se perdió en Cuba: al final, los sentimientos, las preocupaciones, las risas, los enfados, se esfuman.
Y la vida sigue, con ese cansino vaivén que tanto merece la pena.

Amargas victorias. Supervivencia pintada de rosa.