Un fortín de caucho

Enlace permanente 08.08.07 09:02

Es la idea ganadora del concurso del verano: "Que demonios hacer con la colección de neumáticos casi nuevos que voy acumulando?"

Y es que en los últimos 3 meses he reventado ya dos ruedas, casi nuevas, con sendos bordillos. Y, venga! A cambiarlas por pares, en paralelo... como si las regalaran!

Cierto que la primera vez lo provoqué yo: hice el bruto de una manera increible, mientras aparcaba. Y fue divertidísimo: en plena calle comercial, atestada de gente, llamar a la grúa (me sentía incapaz de cambiar la rueda yo misma, en aquella ocasión), dejarme clavar en el taller...

La segunda me la estaba guardando el neumático: apenas rocé el borde de la acera, y pufff. Agujerito. Puede ser que una rueda acabe cediendo por temperatura, en un día abrasador? Ahora, que la segunda vez, la situación no me ha pillado desprevenida: puedo decir con orgullo que ya sé usar el gato, cambiar una rueda, hacerme la dura en los talleres a la hora de pedir precios, comparar, y dejar que me claven, pero poquito...

No, bueno, no es mérito propio: es que tengo unos buenos maestros, lo reconozco.

Pero, por favor, que no me toque volver a utilizar estos conocimientos hasta dentro de una temporadita, que a este paso, me gasto el presupuesto de las vacaciones, y las necesito...

Bordillos, aceras puntiagudas, por favor, sean buenas conmigo, sí?