Reflujo

Enlace permanente 22.10.07 22:34

Hay dos cosas que sigo aprendiendo a vivir (cada uno de) los días que van pasando, en los últimos tiempos:

- la primera es a sobrevivir a los acelerones y los parones que va dando mi vida (laboral y personal): galopar, parar en seco, galopar, parar en seco, galopar, galopar más... se me está olvidando cómo se trota!

- la segunda es, poco a poco, comprender que es necesario separar esos dos mundos que vivo todos los días. Sobre todo, tratar de no dejar que lo profesional inunde mi vida personal.

Es último me está costando bastante más que lo primero.

Hoy en concreto ha sido un verdadero reto práctico: me he quedado, de la forma más inexplicada e injusta, sin irme de viaje a un Congreso que llevaba esperando meses. Y, simplemente (al menos es lo que de momento puedo suponer), porque a mi superior se le ha cruzado el cable, y ha decidido que mi presencia no era necesaria.
Me he cogido un rebote de narices. Y a la media hora de estar en casa, había conseguido controlarlo, y estaba más o menos tranquila.

No está mal, no? Aunque hay quien opina que esta clase de enfrentamientos internos son de lo más propicio para la aparición de úlceras gástricas...