Un saludo desde Tokyo.
Ya sé que puede resultar pedante, pero no puedo evitarlo... por una vez que tengo la sensación de tener algo que contar, positivo y alegre, y que no sea de trabajo...
Despues del vuelo via Frankfurt, mitad Lufthansa (bandeja de comida: agua mineral americana, ravioli, chocolatina española, zumo francés), mitad ANA (All Nippon Airlines: enorme avión lleno de gente, overbooking, pero un servicio de azafateo inmejorable!), llegada a Tokyo, de nuevo.
La impresión, esta vez, ha sido mucho mejor que la anterior, la verdad. Quizás sea porque me siento más despierta que la última (a pesar del jet-lag: hoy me desperté a las 2 y media de la mañana hora local, y no había manera de volver a dormirse!), o porque venía con menos prejuicios y menores expectativas. Tokyo me está pareciendo, esta vez, mucho más impresionante, divertido, luminoso, lleno de gente: una pasada!
Sé que no tendré apenas tiempo de visitarlo, y descubrirlo... pero estar aquí, aunque sólo sea para verlo desde la enorme ventana (cristal techo-suelo) de mi habitación de hotel, piso 35, merece tanto la pena...
Besos. Ya les contaré más detalles si puedo (incluso fotos). Que es tiempo de meterse en la cama y obligarse a dormir.