Capacidad de sacrificio

Enlace permanente 05.11.07 23:09

El tema que de reflexión que hoy me ocupa la cabeza es la capacidad de sacrificio. De dónde surge este pensamiento es complicado de explicar. Una gran combinación de circunstancias que nos llevaría un rato.

El caso es que tengo la impresión de que la capacidad de sacrificio, que ha formado parte de mi carácteren muchos y largos momentos de mi vida, es algo que fui abandonando, poco a poco, cuando aprendí que no es necesario vivir siempre sufriendo. Tuve un gran maestro, que me enseñó que se puede disfrutar de las cosas, que no es delito. Y que las cosas buenas no tienen por qué ser siempre el premio que uno obtiene y se merece tras largas épocas de doloroso trabajo duro. Que ser feliz no tiene por qué hacer sentir culpable. Y esto, en su día, cada día, supuso, supone, una gran liberación (cuando consigo practicarlo).

Aunque, de vez en cuando, a pesar de todo, echo de menos esa capacidad que antes siento que tenía, casi de forma natural, para trabajar duro y aún más duro. Que hoy no puedo hacerlo sin una gran motivación, que le dé sentido a ese gran esfuerzo, y sin la sensación de que, de alguna manera, ese esfuerzo me lleva a algún sitio. La parte positiva de esa capacidad de sufrimiento, en ocasiones, quisiera seguir siendo capaz de ponerla en práctica.

Dicen que nuestra generación falta mucho de eso, y de tener las cosas claras. Dicen que, con frecuencia, no sabemos lo que queremos. Y que a menudo queremos resultados rápidos. Que nos falta esa capacidad innata de nuestros padres de vivir esforzándose por todo, por la casa, por los hijos, por salir adelante, sin obtener, la mayor parte de las veces, nada a cambio. En muchas ocasiones, ni siquiera un instante de descanso: una salida al cine, unas vacaciones, un coche-capricho.

Tengo un trabajo bastante estresante. Corrijo: la forma en que enfoco y gestiono mis tareas, en el trabajo, me produce bastante estrés (cuando reflexiono, me digo que las cosas muchas veces dependen de cómo se las tome uno...). Bueno: volviendo a la forma simplificada de decirlo, tengo un trabajo estresante. Y, egoistamente, cuando lo comparo con el de muchos de mis compañeros, de otros departamentos, a los que veo más relajados, más tranquilos, me siento en situación de desigualdad. Lo mío (como no), me parece más difícil de llevar, más complicado. Puntualicemos que soy joven. Eso, salvo excepciones, quiere decir no sólo que soy inexperta, sino también, que cobro poco por lo que hago.

Así que, resumiendo: curro como una bestia y cobro poco.
Vale, me digo. Que importa. Estoy en esa temporada de la vida en que uno aprende. No importa. Todo llegará.
Y es verdad: no me preocupa, ahora mismo, cobrar más o menos, en lo inmediato.

El caso es que las cosas avanzan, y me voy dando cuenta de que esta situación de "estrés laboral", que yo pensaba remitiría en función de una serie de factores (ir adquiriendo hábitos, manejarme mejor, aumentar mi eficacia, que fueran contratando más personas alrededor, etc.), tiene visos de seguir así por bastante tiempo.
No así el sueldo, espero. Ese sí espero que aumente.

Pero, me planteo: estoy dispuesta a seguir como hasta ahora, a aguantar este ritmo de vida, de trabajo? Es esta la clase de vida que quiero, a medio, largo plazo? Soy feliz así? Es una cuestión de actitud? Me estaré quejando demasiado, y lo que ocurre es que tiendo a querer vivir cómodamente, que no tengo capacidad de sacrificio, que debería seguir estando agradecida cada dia por las enormes oportunidades, por todo lo que aprendo, por cómo voy evolucionando y desarrollándome?

Quizás sólo sea cuestión de eso, de pensar que este ritmo es mucho más normal de lo que yo creo, y cambiar de actitud, simplemente, de pronto, ser más feliz con lo que tengo...