Things that matter

Enlace permanente 19.11.07 15:27

Lunes. Cielo plomizo y vuelta al trabajo.

La jefa ha vuelto a irse, a atender otros asuntos.
Y aquí estoy de nuevo, sola ante el peligro.
Mis compañeros luchan en otras guerras.
Y la mía, que se desarrolla más allá de las fronteras, les interesa poco…

En días como hoy, profesionalmente hablando, me siento hasta un poco abandonada.
Y no sé si a la altura o simplemente fuera de onda.

Como un electrón, saltando entre orbitales y niveles de energía.
Demasiado cargada para el nivel inferior: más resolutiva, más capaz, con más recursos.
Pero sin llegar a alcanzar el nivel superior: aún sin madurar lo suficiente como para enfrentarme a algunos retos.
Esos ante los que los demás me abandonan, y por los que más tarde, los que me dejaron aquí, en el frente, sin escudo ni espada, me juzgarán y pedirán cuentas.

Siento ganas de huir: forzar un catarro, una crisis nerviosa.
Luego surge en mí la valentía, el arrojo.
Y doy un paso adelante, fingiendo que podré con ello, que no abandonaré, por si eso me anima.

¿De donde salen todas esas fuerzas?, me pregunto con asombro.
De la otra felicidad, la de la vida personal, la de la seguridad que tengo en que las cosas importantes -las de fuera de la oficina, las que de verdad me importan (y no estas batallitas por el dinero de otros)-, funcionan.