Que ha pasado un año. Así de rápido. ¡Chas!
Que ya son 27 los tacos que pesan en mis espaldas.
Me empiezan a sonar a "casi 30". Y me hacen sentir ya mayor.
Supongo que me imaginé en distinta situación al llegar a esta edad.
Pero qué demonios. ¡A quien le importa los números, si no es para contar amigos y buenos momentos!