Quizás ya te haya contado esta historia...
Me pasé una larga temporada, antes de tener el carnet, soñando pesadillas: alguien mi familia se ponía malo, y había que llevarle al hospital. Las ambulancias no llegaban, tocaba coger el coche. Era yo quien debía conducir, pero no podía. No sabía distinguir donde estaban el acelerador, o el freno, cómo arrancar y que no se calara... no podía hacer nada, nada.
Después aprendí a conducir en la "vida real", y los sueños desaparecieron.
Vale, solo eran sueños, pero he aquí la reflexión: en ese momento, no me paré a pensar cómo resolver el problema, no le dí mil vueltas, no me concentré ni trate de automotivarme, pensando en que era capaz de hacerlo, que podría conducir en sueños, que sería capaz, que podría salir de allí...
Simplemente, vencí el bloqueo (o lo que fuera, a nivel subconsciente o inconsciente, lo que fuera que representara aquel sueño) aprendiendo a conducir.
A veces, la autoconfianza viene sola, simplemente, cuando uno comienza a hacer lo que le parecía que nunca podría conseguir.