Encendí una vela que no se apagará ni con la peor de las tormentas.
Mi alma brilla ahora, tranquila, pausada.
Hoy decidí que el siguiente paso era dejar que el reflejo llegará más allá...
¿tal vez a través de un blog olvidado?
Misma yo. Y distinta.
Lavado de cara... sonrisa en el espejo.