Ya me lo puedo imaginar (de hecho, me lo estoy imaginando, anticipándome, porque no tengo ni puedo tener ni idea de lo que va a ocurrir...): la de caras largas y extrañas reacciones que puede haber mañana en la oficina.
Si es que nos tienen comido el tarro.
La vuelta al curro, o al cole, y a casa, ¡puede ser todo lo que genial que queramos que sea!
Animo, compañeros del metal: a disfrutar del día a día, ¡con una gran sonrisa! ![]()