Vuelve septiembre y con él se acabaron las excusas veraniegas y el medio ritmo.
El trabajo duro amenaza con regresar.
No tengo demasiados ánimos.
El cuerpo me sigue pidiendo paraísos, nubes y descansos.
La cabeza huye de papeles y cálculos.
Toca reponer alguna botella de elixir de la concentración.
No more daikiris.