Hay veces en que, por mucho que uno intente racionalizar las cosas, no puede dejar de preocuparse, de tener "pensamientos secundarios", desviados, frutos de los pequeños miedos, de los "y si va mal, de tal forma que..."
Ayer me dieron una buena noticia que, en el fondo, ya sabía desde hacía días.
Y, aún así, en ese momento, me sentí muy aliviada.
Creo que esté fin de semana por fín descansaré un poco la mente...