Todo pasó mejor de lo que jamás hubiéramos imaginado.
Fue un lujo poder disfrutar tanto y compartirlo tan de cerca con la familia y los amigos.
Esta semana sigo siendo una locura porque, tras la ceremonia, y el disfrute, ha tocado "bajar un rato" a la tierra y chocar un poco con la realidad, y trabajar, y dejar las cosas bien cerradas, para poder, en breve (el sábado), despegar camino de la luna de miel, y volver a estar, otra vez, entre nubes del algodón...